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REVISTA 15 MINUTOS
Octubre 6 de 2011
Tulio Zuloaga, apasionado por la “gastrosophia”
Más que un presentador de programas de televisión, se considera un conversador de la gastronomía y de los vinos. Más que un chef, se define como un enamorado de los fogones. ¿Cómo descubrió Tulio su gran pasión y qué significado tiene para él? Así nos lo cuenta en la siguiente entrevista con Saber Beber…
¿Cómo fue tu acercamiento al mundo de la gastronomía?

Foto: cotería Tulio Zuloaga
Desde muy pequeño me ha gustado muchísimo, pero cuando aparecí en los medios con el proyecto de ´Gastrosophia´ fue cuando más me fortalecí en este asunto.
Cuando me llamaron de Teleantioquia para hacer un proyecto gastronómico, yo me dedicaba a la dirección de magazines. Les dije: quiero hacer algo muy distinto para la televisión regional, un programa pregrabado, de una hora, en el que pretendíamos buscar las raíces culinarias. Lo que no sabía era que el programa iba a coger una vida increíble solito, porque comenzó a convertirse en un cuento muy filosófico.
Precisamente, en proyectos como ´Gastrosophia´ y en varios de tus escritos, sueles involucrar de alguna manera los conceptos de filosofía y gastronomía ¿cómo surge para ti esta relación?
Para mí ver a un chef es como ver a una estrella de rock, mejor dicho, es como un filósofo que habla a través de sus preparaciones. Cuando un cocinero es consciente de lo que está haciendo, cuando es muy apasionado y está muy metido en este cuento, realmente habla a través de la comida.
Cuando uno le pregunta a un cocinero por qué se inventó determinado plato, encuentra unas historias maravillosas. Es como si pusieran a un pintor frente al lienzo, siempre hay una historia detrás.
Yo cuando escribo, por ejemplo, no lo hago de manera técnica porque para mí los vinos y la gastronomía son también poesía. Creo que el sentarse a la mesa no es un proceso técnico en lo más mínimo, es un proceso espiritual y eso solo puede expresarse a través de poesía, no hay vuelta de hoja. No estoy diciendo que sea un poeta ni mucho menos, pero por lo menos sí es algo que hago de manera muy sentimental.
Los vinos y la cocina empezaron a convertirse en algo muy profundo, en algo que viene del alma, una expresión absoluta. Para mí, ese es el centro de la familia, el momento más especial.
¿Cómo fue la transición de conducir un programa gastronómico (Gastrosophia) a uno de vinos (Mundo Di Vino)?
En Gastrosophia descubrimos que el maridaje era muy importante, siempre nos servían vino donde íbamos. Entonces el vino, a los tres meses de haber empezado el programa, ya era algo muy necesario. Inicialmente, sacamos una sección y yo empecé a estudiar sobre vinos.
Con ese primer programa fui creciendo, aprendiendo, llenándome de cosas muy interesantes y a través de ellas, fui encontrándome con el mundo de los vinos.
De aquí en adelante empezó un mundo completamente distinto, dando como resultado dos programas: uno era Gastrosophia y otro era Mundo Di Vino, porque nos dimos cuenta de que el vino de por sí ameritaba tener un espacio completo, para que la gente pudiera aprender un poquito más sobre este.
Mundo Di Vino es un viaje, es muy educativo. Siempre tratamos que la gente, al ver nuestro programa, le tenga más confianza a los vinos, porque a los colombianos todavía nos aterroriza enfrentarnos a ese mundo. A veces las personas se quieren acercar y nosotros lo que hacemos, al igual que en Saber Beber, es darles información y demostrarles que este tema se puede entender de manera sencilla.
Realmente es un programa que combina lo divertido y la cultura, los viajes con un poco de educación para las personas.
¿Tuviste contacto con la gastronomía desde siempre?
Sí, me puedes imaginar como un niño de cinco años que ponía un banquito frente a la estufa y hacía sopa. Me acuerdo mucho de eso. A mí siempre me llamó la atención la gastronomía, después descubrí que esa es una ciencia mezclada con arte, descubrí una forma de jugar en los fogones y siempre me cociné mis propias cosas, incluso ahora que tengo quien me ayude en la casa.
Siempre tuve ese contacto con la cocina, de forma no muy profesional, porque fue completamente empírico, pero después lo he venido perfeccionando con estudios que tenido la oportunidad de realizar.
A lo largo de estos años he descubierto que la cocina no es algo tan sencillo, sino que es algo que amerita preparación. Cuando vos estás ahí, te das cuenta de que, para ser responsable, tenés que saber mucho y estudiar.
Yo, por ejemplo, por ley me siento dos horas a estudiar cocina diariamente, voy a cursos, todo el día estoy leyendo artículos. Ya no sé nada de noticias, porque ahora estoy metido todo el tiempo en aprender y en crecer para darle cada día mejores cosas a la gente.
¿Qué manejo les das a las críticas?
Ese soy yo, la gente me ve y se ríe; yo mismo me veo, y también me río. De repente soy cantante, de repente soy actor, de repente soy locutor, de repente escribo para el periódico, de repente soy ingeniero automotriz, de repente me ven cocinando… Fui Dj en alguna época, bailaba en ´Pequeños Gigantes´, componía… Mi vida es así, me ha dado muchas oportunidades.
Pero siempre me estoy preparando para nuevas cosas. Me gustan las críticas, sean constructivas o destructivas, les pongo mucha atención. Pero no acepto cuando alguien dice “¿por qué éste fue cantante y ahora resulta metido en el mundo de la gastronomía?” Es que son cosas que no difieren, a la hora de la verdad. Yo lo que he hecho en mi vida es desarrollar mis pasiones, yo no me detengo, no me puedo resignar.
¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje de este recorrido por el mundo gastronómico?
Todo, aquí no hay aprendizajes pequeños, me he profesionalizado. Pero definitivamente lo mejor que he descubierto es que al compartir la comida y el vino, puedes encontrar un camino a la felicidad, comienzas a vivir de otra manera, comienzan a funcionar tus sentidos como deben funcionar.
¿Qué es para ti Saber Beber?
Saber beber, así como saber comer, así como saber rumbear, es exactamente igual. Si lo haces en su justa medida y en sus puntos ideales, siempre vas a descubrir cosas aportantes en tu vida. Cuando te pasas de la raya con la bebida, vas a vivir golpeado, no vas a saber qué hiciste, qué no hiciste, es algo complicado.
Tulio Zuloaga recomienda
Equilibrio ante todo, acérquense a las bebidas no para embrutecer el alma sino para enriquecerla. Se trata de disfrutar. Los colombianos estamos acostumbrados a sentarnos frente a una bebida alcohólica, a tomar rápidamente y a emborracharnos; pero la verdad es que cuando uno está consciente de lo que está tomando, comienza a descubrir muchas cosas y emborracharse no es entonces la prioridad. Uno define si quiere que las bebidas sean aportantes o no.









