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“ES MUY CHARRO, TODOS TENEMOS PALADARES DISTINTOS”


“ES MUY CHARRO, TODOS TENEMOS PALADARES DISTINTOS”
Por Nicolás Zuloaga

Si, hoy también voy a hablar de gastronomía, aunque de una forma diferente... Me referiré, o bueno, será mi hijo quien se refiera a la buena mesa y a su sentido de cohesión familiar, y lo hago así, porque me parece un tema pertinente para esta época de navidad.  Lo vas a ver en sus sencillas palabras de niño...

Para no extenderme, voy a transcribir un trabajo del colegio de mi hijo, algo que escribió para una tarea propuesta por su maestro de religión.  El tema, “la familia”, y hago esta transcripción porque creo que para muchos de nosotros se convertirá en una tremenda lección: Siempre creemos que los niños no entienden y no se dan cuenta del valor de la unidad, por eso debemos brindárselas a manos llenas.  Debo agradecer al profesor de Nicolás, por haberme enviado estas, “las reflexiones de mi hijo”.

LA FAMILIA
"En mi casa todos debemos cocinar, dicen mis papas.  Que por que eso ayuda para el estado espiritual…"

Mi familia es un entorno muy alegre y espiritual, debe ser la comida.  Mi familia siempre trata de resolver problemas entre sí, y en toda circunstancia evitarlos.  Tratamos de hacer todo en familia y estar siempre juntos. Siempre comemos en familia, vemos películas en familia y estamos en familia el fin de semana.  Cuando salimos nadie se queda.  Así este castigado, todos salimos juntos a comprar cosas y a comer.  Mi familia ora mucho.  Siempre oramos, y en muchas partes. Oramos a dios por darnos tantas cosas, pero en nuestra oración más que todo damos las gracias. Raramente pedimos algo, ya que dios nos da tantas cosas, tantas como sentimentales y materiales. Es costumbre en mi casa que todas las noches mi papa nos lea.  El nos lee todas las noches para entretener, y para que nos durmamos más fácilmente.  Nos gusta de vez en cuando cocinar algo, y comerlo.  

A mi familia le gusta mucho comer comidas de todas partes.  Tenemos una costumbre de ir a restaurantes donde vendan hamburguesas y vamos a calificarlas de 1 a 10. Hacemos una lista y decidimos cual es la mejor. Lo más charro es que siempre todos tienen una opinión distinta sobre las hamburguesas, así que nunca estamos de acuerdo. Todos tenemos paladares distintos.  Mi familia es cariñosa con todos, nos tratan a todos por igual, nadie tiene más que el otro.  Hay igualdad, y respeto.  Nadie se irrespeta, y si se irrespeta se tienen consecuencias aplicadas.  En mi familia no se deja irrespetar, ya que un pequeño irrespeto puede causar grandes problemas.  Las tareas también son muy importantes.  Tienen que ser hechas, y es un problema cuando uno se trasnocha. Todo en nuestra casa tiene consecuencias, porque así se aprende a respetar y a ser más cuidadoso con sus actos.  

En mi casa todos debemos cocinar, dicen mis papas.  Que por que eso ayuda para el estado espiritual y ayuda a ser mejor persona.  Ayuda a descargar energías que no son buenas o la rabia.  En mi familia hay normas muy estrictas: No se puede comer en los cuartos porque trae cucarachas y hormigas, si hay desorden mi papa coge con una bolsa todo lo que esté en el piso y lo guarda 1 semana o más hasta que no tengamos que más ponernos y así aprendemos a no dejar todo botado.  Es mi familia y la amo... Nicolás Zuloaga.

Me disculpo por haber cambiado el tema y espero que les haya gustado este planteamiento, el de ver a nuestras familias a través de los ojos de un niño.  Lo comparto con Ustedes... Que también son mi familia... Con los ojos llenos de lágrimas y agradecimiento.

FELIZ NAVIDAD.
TULIO ZULOAGA.

Una Crítica Chiquitica al Restaurante María Santo






MARIA SANTO y el triunfo de la tradición…


“Descubrieron que cuando se trata de comida, y a pesar de la modernidad, el sabor sigue siendo lo más importante” 


Todo restaurante es un desafío…  En un modo más profundo, se refiere a la esperanza de alcanzar un momento de felicidad (para quien cocina y para quien come).  Y digo que es un desafío (y un peligro),  porque en las propuestas actuales, se ha comenzado a concebir la cocina, también como un arte; y por ende, es propensa a la interpretación (y a la confusión, por supuesto).  Aunque se trate de nuestra comida tradicional.  Una cosa es lo que quiere decir el cocinero cuando cocina, y otra la que entiende el comensal.  Aun así, lo que se espera es que ambas experiencias, la del cocinar y la del comer, alcancen un mismo fin, una misma sustancia; que sean sublimes.  De lograrse esto, cada bocado debe transportarte a los momentos más felices de tu vida.  Comer es eso: recordar.


Esta es la historia de 2 amigos; de sus andanzas por el mundo, y del maravilloso encuentro que tuvieron con la cocina de su patria, a la cual le dieron vida en un restaurante llamado María Santo, lugar en donde puedes disfrutar de platos colombianos de diversas regiones, preparados del mismo modo que lo hacían nuestros ancestros, y aun mejor, servidos de igual manera: De esa forma natural que tiene sus encantos y que te recuerda de dónde vienes, y hacia dónde vas.  Ya en varias ocasiones he insistido: “Los nuevos cocineros deben sentirse tan orgullosos de su cocina, como de la forma tradicional de ponerla a la mesa, eso es parte del espíritu de nuestros fogones”.  En María Santo, se come de la misma manera que en el añorado hogar de nuestros recuerdos…


Por qué me llamó tanto la atención este lugar?  Porque en un mundo en donde la cocina está en permanente evolución (ya no saben qué más inventar), estos dos jóvenes: Ricardo y Daniel se arriesgaron, y se la jugaron toda por sus tradiciones culinarias.  Lo más fácil para ellos (y sobre todo después de haber estudiado en Argentina), hubiese sido presentar una propuesta moderna, “vanguardista”, pero no, comprendieron que para evolucionar, para crecer, solo se necesita mirar hacia adentro.  Gracias a eso descubrieron que cuando se trata de comida, y a pesar de la modernidad, el sabor sigue siendo lo más importante.


Hacen honor a una reflexión de Alvaro Molina:  “Cada día me convenzo más de que poco o nada me descrestan muchas de las creaciones modernas, sobre todo porque no encuentro parámetros de comparación; por el contrario ante un arroz bien hecho, un patacón en su punto o un buen chicharrón me quito el sombrero. Lo que antes era la Alta Cocina hoy es gourmet, pero como ya todo es gourmet, entonces se perdió la gracia”. 


Me despido por hoy no sin antes repetir (y continuaré insistiendo en esto, hasta que no haya más tinta en mis palabras): La cocina y el acto del comer es un ritual.  Hemos perdido muchas de nuestras buenas costumbres, nos hemos olvidado del placer, de la salud, de la historia, del significado; lo hemos sacrificado todo por la estética y hemos comido en exceso para aliviar nuestras penas.  Debemos regresar al centro, encontrar el punto exacto en donde el acto del comer se convierte en un evento sublime, religioso y profundamente maravilloso… Tulio Zuloaga.


RESTAURANTE MARIA SANTO
Tel. 2769041
Cra.44 A 30 Sur - 32
Envigado, Antioquia

 
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